10.000 metros

La primera vez que salí a correr juré que era la última: aguanté 12 minutos al trote, dí media vuelta y volví a casa. Me pregunté cómo era posible que tanta gente disfrutara corriendo; para mi no era más que una tortura voluntaria. A día de hoy sigue sin ser mi pasatiempo favorito, pero ya entiendo por qué la gente corre.

Este domingo pasado participé en la Cursa de El Corte Inglés, mi primera prueba de 10 km (en realidad casi 11…).

ImagenA los que aún no os habéis animado a participar os daré el mejor de los motivos para hacerlo: la vuelta por la pista del estadio olímpico. Al entrar por el túnel que lleva al interior del estadio oyes los gritos de triunfo; ves la sonrisa de los que salen, su euforia, que ponen la mano para chocártela antes de seguir. Y cuando entras… Sientes que no eres más que una insignificante persona en la inmensidad del recinto. La pista es blanda, y entonces recuerdas a los grandes atletas que han competido en esas calles. Te invade la euforia, y pasas a formar parte de los que salian gritando por el túnel minutos antes.

Es una sensación increíble: te invade, te aturde, y en ese momento te crees capaz de correr el maratón.

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