Clásicos deportivos: Aerobic

El mundo del deporte es de lo más variado: hay actividades para todos los gustos, capacidades y niveles. Sin embargo, en cuestión de género podría especular que casi el 50% de la actividad física femenina occidental se basa en el aerobic. Mi primer contacto con esta disciplina fue (al igual que muchísimas otras mujeres) en el calor del hogar a través de uno de los muchos vídeos entrañables de Jane Fonda, la archi-conocida embajadora de esta actividad.

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Esta actividad debe su fama a la actriz Jane Fonda y a su amplia colección de vídeos para practicar aerobic en casa.

No puedo evitar sonreír al recordar la meticulosa preparación del material, del “vestuario” y los brincos alrededor del comedor. Sólo hay que fijarse en la ropa (en fin, no hace falta decir que no cumple con el requisito de ‘cómoda’ y ‘transpirable’…) para pensar que este deporte no es apto para hombres. ¡Cuál fue mi sorpresa cuando, al llegar a la primera “clase real” en el gimnasio, vi que el monitor era un chico! A día de hoy pienso que nadie lo puede hacer mejor que él. Nada que ver con este simpático grupillo, pero por algo se empieza ¿no?

Chicos, animaos: seguro que vosotros también lo pasáis bien moviendo el esqueleto.

Perfección femenina

La belleza es uno de los valores más presentes en la mente de una mujer: nos arreglamos, cuidamos lo que comemos y hacemos ejercicio tanto para sentirnos bien como para vernos bien.

Cuando vamos a entrenar ya sabemos lo que va a pasar, ¿no? Esfuerzo, concentración, estiramientos… ¡Es natural! Sin embargo, no dejo de sorprenderme cuando veo el empeño femenino por estar impecables incluso en las situaciones más extremas, preparadas para cualquier mirada furtiva del sector masculino o protegidas ante posibles críticas de sus semejantes.

He aquí la voluntad ilimitada de la mujer

He aquí la voluntad ilimitada de la mujer

¡El gimnasio debería ser un remanso de paz, no una galería de exhibicionismo! Chicas embutidas en ropa minúscula, con recogidos imposibles, tan bien maquilladas que podrían ir directamente a la discoteca… Vuestra determinación es admirable pero no podéis luchar contra la biología: os vais a despeinar, vais a sudar. Asumidlo.

¿Qué pasará con todas esas camisetas titánicas, en las cuales caben 3 como tú, y esas sudaderas que conservas desde la edad de piedra? ¿Y esos pantalones extra anchos, que reservas para excursiones en las que supuestamente debes ir de sport?

¡Compañeras, unámonos! Reclamemos el territorio, nuestro oasis de libertad: desestresémonos  con total naturalidad.  ¡Larga vida al chándal!