Poder

Cuando uno de mis mejores amigos empezó a practicar karate su carácter empezó a cambiar; una noche que nos reunimos nos dijo: “Ahora, si quisiera, podría tumbaros tan sólo con el dedo meñique“. Nuestra reacción fue echarnos a reír.

Fue una exageración, pero comprendí sus palabras cuando empecé a practicar Body Combat: la sensación de poder, control  y autoconfianza aumentan de manera exponencial en cuanto empiezas a dar golpes y patadas.

Patada lateral

Supongo que no es algo exclusivo de las artes marciales, pero no había sentido algo así con ningún otro deporte: al tratarse de una actividad tan intensa, en la que sientes cómo tus músculos trabajan al máximo, que al terminar ni el agotamiento ni la sed difuminan esa exultación, esa euforia que te hace pensar “Ahora mismo podría dominar el mundo“.

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